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Mozilla

Bueno para la web.
Bueno para el mundo.

Mozilla no es una compañía de software tradicional. Somos una comunidad global dedicada a construir productos y tecnologías software libres, de código abierto, que mejoran la experiencia en la red de personas en todo el mundo. Somos programadores, expertos en mercadotecnia, probadores y partidarios distribuidos por todo el mundo que trabajamos para asegurar que la web sigue siendo un recurso público compartido y abierto. Creemos que los estándares abiertos habilitan y potencian la elección e innovación y que todo el mundo, en cualquier parte, tiene derecho a la experiencia en línea más segura, rápida y mejor posible.

Nuestros productos software y tecnologías de código abierto, ganadores de múltiples premios, se ofrecen sin coste a las personas de todo el mundo en más de 40 idiomas.

Mozilla tiene su sede central en Mountain View, California con oficinas regionales en Auckland, Pekín, Copenhague, París, Tokio y Toronto.

Sin duda el mejor navegador que puede existir…

Cuando los Santos oran

Antes de que los cielos se abran sobre una iglesia o una nación, el cielo se abre sobre una persona o grupo de personas que oran intensamente a Dios. La oración es un detonador del avance del reino que depende de la dedicación de hombres y mujeres que tienen una profunda relación con Dios.

La oración es el único instrumento que puede acabar con la superficialidad en la iglesia moderna. Este ejército levantado en oración puede desviar el ataque masivo que el enemigo ha enviado para desviar a la iglesia de su devoción a Cristo.

Hay un despertar de oración por todo el mundo. Escuchamos de movimientos de oración poderosos levantándose por toda la tierra, muchos de ellos inspirados en los ejemplos de los hombres de siglos pasados.

Quisiera compartir algunos escritos de aquellos siervos de Dios, recopilados por Leonardo Ravenhill: El primero es de E. M. Bounds, un hombre de extraordinaria devoción, quien dedicó su vida a orar, y a escribir sobre su Señor y Salvador.

La oración es la condición eterna y primordial por la que puede rogarse al Padre que ponga el mundo bajo el gobierno del Hijo. Si hubiera habido oración constante, insistente, universal, por parte del pueblo de Dios, ya hace tiempo que este mundo hubiera sido dominado por Cristo. La demora no puede adjudicarse a obstáculos crónicos sino a la falta de peticiones adecuadas. Hacemos todo menos orar. A pesar de lo pobre de nuestras ofrendas, nuestras contribuciones de dinero superan nuestra ofrenda de oración. Quizá en una congregación típica, cincuenta contribuyen con dinero, mientras una sola alma santa y fervorosa se encierra con Dios y lucha por la liberación del mundo ateo.
Orar es la cosa más fácil y la más difícil de hacer; la más simple y la más sublime; la más débil y la más poderosa; sus resultados están más allá de las posibilidades humanas, están limitadas solo por la omnipotencia de Dios. Pocos cristianos tienen siquiera una mínima idea de lo que es el poder de la oración; y menos aún los que tienen una experiencia de ese poder.
La escasez de oración es la característica de una época de apostasía y de una iglesia apóstata. Cada vez que hay poca oración en el púlpito o en la congregación, la bancarrota espiritual es inminente. La causa de Dios no tiene una era comercial, un una época cultural, ni una etapa educativa, ni una temporada bursátil. Tiene una sola época de oro, la época de la oración. Cuando sus líderes son hombres de oración, cuando la oración es el elemento central de la adoración, entonces la iglesia se vuelve triunfante.
La iglesia está contaminándose con el mundo en muchos aspectos y en muchas maneras. El mundo se escurre dentro de la iglesia; se derrama dentro de ella; penetra con una máscara disimulada; llega a la jerarquía y a los niveles inferiores, se cuela por muchos lugares secretos.

El cristianismo está destinado a decaer cuando se obstaculiza la oración. El que está demasiado ocupado para orar está demasiado ocupado para vivir una vida de santidad. Juan Wesley escribió:

El descuido de la oración es un gran obstáculo a la santidad. Cuán humilde, cuan lleno de amor para con Dios y los hombres hubieras sido con sólo habérselo pedido… ¡Pide!… hasta que te sea posible experimentar y practicar de modo perfecto todos los mandamientos que Jesús describió en el Sermón del Monte.

Las otras obligaciones nos absorben y van desplazando a la oración. “Muerte por asfixia” sería el veredicto del médico forense en muchos casos de oración extinguida si se llevara a cabo una investigación sobre esta calamidad espiritual.

Esta forma de frenar la oración es tan natural, tan fácil, tan inocente, que nos toma a todos por sorpresa. Si permitimos que otras cosas sofoquen nuestra oración, siempre la ahogarán. Un aposento cerrado implica exceso de trabajo religioso, o lo que es peor, mantener nuestra relación con Dios a costa de otro y no de Dios, y para la gloria de algún otro.

Samuel Chadwick, otro profundo conocedor de la oración añade:

Lo que más teme Satán es la oración… La iglesia que había perdido a Cristo estaba llena de buenas obras. Las actividades se multiplicaban tanto que no había tiempo para la meditación, y las organizaciones requerían tanta energía que no quedaba nada para la oración. Las almas pueden perderse en las buenas obras, lo mismo que en las malas.

El único problema que tiene el diablo es asegurarse que los santos no oren. No les teme a los estudios, la obra, o la religión, siempre y cuando todo ello vaya sin oración. Se ríe de nuestro sudor, se mofa de nuestra sabiduría pero tiembla cuando nos ve de rodillas.

Decir oraciones de una manera decente y delicada no es trabajo pesado. Pero orar verdaderamente, orar hasta que el infierno sienta el golpe que se le está atestando, orar hasta que las puertas de hierro de las dificultades se abran, hasta que las montañas de obstáculos desaparezcan, esto si es trabajo duro. Pero es la mejor obra de Dios y el mejor oficio del hombre.

Hudson Taylor relató la siguiente historia sobre el poder de la oración:

Un joven había sido llamado para servir en un campo misionero extranjero. No tenía la costumbre de predicar, pero sabía una cosa: cómo prevalecer en oración con Dios. Yendo a un amigo un día le dijo: no veo como Dios me pueda usar en el campo misionero. No tengo ningún talento especial. El amigo le contestó: Hermano, Dios quiere hombres que puedan orar: Hay demasiados “predicadores” pero muy pocos “ora-dores”. El joven fue. Se le oía rogar por las almas, llorando, en su habitación en la madrugada. Durante el día, cerraba la puerta y el silencio que reinaba hacía pensar que su alma estaba luchando con Dios. Y a su casa acudían en bandadas almas sedientas atraídas por un poder irresistible.

Ah, el misterio tiene una explicación. En la cámara secreta se oraba por las almas y se las reclamaba. El Espíritu Santo sabía donde estaban y se las enviaba.

El Espíritu Santo volverá a derramar el espíritu de gracia y oración en este tiempo. Las cámaras secretas volverán abrirse para dar paso a los que se pararán en la brecha por su generación, aquellos que paralizarán los designios del enemigo, aquellos que no negociarán sus tiempos de oración.

Creemos que nuevamente el Señor levantará hombres y mujeres que verán brotar la salvación y la justicia mientras oran sobre sus rodillas.

Guerra en los aires

Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu
presencia se escurriesen los montes, como fuego
abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las
aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus
enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!
Isaías 64:1y2

Hay una Guerra en los aires, es una lucha por los corazones. Ellos claman… oh, si rompieras los cielos y descendieras! Ven, Jesús ven! Ellos están siendo consumidos por un anhelo, un fuego santo, es un clamor a una sola voz: Ven, si no vienes nos morimos!

Los corazones están siendo atraídos pero muchos de ellos están siendo distraídos, bajan la mirada, se han cansado. No son cosas malas precisamente, sino las aparentemente buenas las que han desviado su atención. Reglamentos, maneras de vivir, una religión que mata, cristianismo falso. ¿Dónde está el clamor?, ¿Dónde nuestra hambre genuina
por ver al Rey, por ver a nuestro humilde Rey?
Oh, si descendieras! Muchos claman y no lo hacen por ellos mismos, claman por su generación; claman por los que no tienen hambre, por los que han perdido la mirada.
Los aires sufren violencia, el príncipe de ellos no descansa, no quiere perder su dominio, aparentemente se le ha olvidado que hace mucho tiempo lo perdió. Es una lucha por los corazones.
Hay un remanente que clama, aquellos que no les importa que su nombre aparezca en escena, sólo les importa que Jesús sea conocido; son los que conocen que al mencionar el Nombre , su Nombre, poder es desatado… poder suficiente para ganar la batalla.
Los corazones esperan, unos desmayan, otros se confunden…pero el remanente ya se está levantando.
Tú Jesús, tú la causa, ellos tu deseo, nosotros tu ejército…te responderemos.

ORACION
Rey, levántate no solo un remanente sino un ejército en esta nación. Que como jóvenes te respondamos a Ti! Que nuestra mirada regrese a Ti, Jesús, y juntos a una voz levantemos nuestro clamor por esta generación. Desciende Jesús! Ven a nuestra tierra!!! … si no vienes nos morimos.

Conflictos

Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.           Génesis 13:5

Los lazos familiares no son fáciles de romper. En contra de la clara instrucción de Dios, de dejar su tierra y su parentela, Abram lleva consigo a su sobrino Lot.

Imagino que de alguna manera para Abram era una seguridad contar con su sobrino en estas inhóspitas regiones. Sin embargo Dios no da instrucciones sólo porque sí. Este pariente que no entendía lo espiritual, más tarde le causaría serios problemas.

También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas y hubo contienda entre los pastores del ganando de Abram y los pastores del ganando de Lot. Y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces   en la tierra.      Génesis 13:11-12

Dios los había prosperado mucho; y un día hubo un conflicto entre los pastores de ellos.
Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mi. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

Y Lot alzó sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová.           Génesis 13:8-10

Lot es una representación de la carne: conflictos, avaricia, malos deseos. Escogió lo que le convenía. Así es la carne—la codicia de los ojos, la vanagloria de la vida—no tiene freno. Lot terminó colocando sus tiendas hasta llegar a Sodoma.

Me llama sobremanera la atención, que Abram estaba dispuesto a perder con tal que el testimonio de Dios no fuera manchado.

Nunca nos imaginamos lo que celos, conflictos, y envidias sutiles hacen entre nosotros; nos devastan, nos aniquilan. Jóvenes, ¡huyan de todos estos rollos! La escritura nos advierte: Donde hay celos y contención ahí hay toda obra perversa. (Santiago 3:13)

Es muy común que a causa de complejos, egoísmos, y envidias (que a veces ni identifi­camos como tal) seamos muy susceptibles; fácilmente nos sentimos heridos o amenazados. Dios nos ha dado una herencia en Jesús que no tiene comparación con nada por lo que a veces peleamos.

Jesús enseñó: No entres en pleito con nadie. Si vamos a cambiar esta nación, lo primero que debemos erradicar es los conflictos, los juicios, los chismes, las suposiciones… Todo esto que paraliza la obra de Dios.

Felipe

El día en que Felipe se unió al grupo…

>Tenía 9 años…en una clase de escuela dominical donde todos los demás tenían 8 años. Los niños de 8 años pueden ser crueles. Los de tercer grado no le dieron la bienvenida a Felipe en su grupo. No sólo porque era mayor sino por ser “diferente”.
Sufría de un síndrome de Down y sus manifestaciones obvias: características faciales, reacciones lentas, síntomas de retraso.
Un domingo después del de Resurreción, el maestro de escuela dominical reunió algunos de esos huevos plásticos que se abren por la mitad -la clase en que se empacan algunas medias de mujer.
El maestro de escuela dominical entregó uno de estos huevos plásticos a cada niño. En aquel precioso día de primavera, cada niño debería ir afuera y descubrir por sí mismo algún símbolo de “nueva vida” y colocar esa semilla simbólica u hoja o lo que fuera, dentro de su huevo.
Después abrirían sus huevos uno por uno, y cada chiquillo explicaría por qué su descubrimiento era un símbolo de “nueva vida”.
Así…Los chiquillos se reunieron el día señalado y colocaron sus huevos sobre una mesa y entonces el maestro comenzó a abrirlos.
Una niña había encontrado una flor.
Todos los niños dejaron escapar “oohs” y “aahs” ante aquel hermoso símbolo de nueva vida.
En otro había una mariposa. -Hermosa -dijeron las niñas.
Y no es fácil que quienes tienen ocho años digan “hermosa”.
Otro huevo se abrió para dejar ver una piedra. Algunos niños se rieron.
-¡Qué locura!- dijo uno- ¿cómo una piedra puede ser “nueva vida”?
Enseguida un niñito alzó la voz y dijo: -Ese es mío. Sabía que todo el mundo pondría flores y hojas y mariposas y esas tonterías, así que puse una piedra para ser diferente.
Todos rieron.
El maestro abrió el último huevo que no tenía nada adentro.
-Eso no es justo- dijo alguien-. Eso es estúpido- dijo otro.
El maestro sintió que le tiraban de la camisa. Era Felipe.
Alzando la mirada dijo: -ese es mío. Yo lo hice. Está vacío.
Tengo nueva vida porque la tumba está vacía.
Se hizo silencio en la clase.
Después aquel día Felipe se convirtió en parte del grupo. Le dieron la bienvenida. Cualquier cosa que lo hubiese hecho diferente, jamás de volvió a mencionar.
La familia de Felipe sabía que no viviría mucho; había demasiadas cosas mal en su cuerpecito. Aquel verano vencido por la infección murió Felipe.
El día de su funeral, 9 niños y niñas de ocho años se enfrentaron a la realidad de la muerte y marcharon hacia el altar sin flores.
Nueve niños con su maestro de escuela dominical colocaron sobre el féretro de su amiguito su ofrenda de amor: un huevo vacío.

Cristo resucito Para darnos vida y Vida en abundancia

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